New York, New York

Eso era lo que cantaba una vez Frank Sinatra, en homenaje a la ciudad donde se junta lo mejor y lo peor del mundo, que cada año recibe en Flushing Meadows a los mejores tenistas del planeta para competir en el último Grand Slam del año.

He tenido la fortuna de haber ido ya dos veces al US Open, en 2015 y 2016. En ambas ocasiones me tocó ver la final varonil, primero cuando Novak Djokovic venció a Roger Federer en cuatro sets (quitándose en el camino lo que parecieron 200 puntos de quiebre) y después cuando Stan the Man salió inspirado y venció al mismo serbio en la final con base en un sólido revés a una mano. Sin embargo, este año no me ha tocado verlo desde las gradas, sino desde la comodidad de mi sillón.

Los protagonistas que nadie quiere.

La temperatura y la humedad fueron extremas al inicio del torneo lo que provocó más de 5 retiros por hiperventilación e incluso un desmayado. Los jugadores se veían extenuados a la mitad de sus partidos en la primera semana lo cual provocó que implementara una regla de “calor extremo” por primera vez lo que permite a los jugadores tomar un receso de 10 minutos si el partido de extiende por más de 3 sets para el lado masculino y después de 2 setos para las mujeres. En su partido de tercera ronda Novak Djokovic y Marton Fucsovics aprovecharon para tomar un baño de hielo y en los cuartos de final John Millman pidió permiso al juez y a Novak para cambiarse en el vestidor su ropa mojada (parecía que se había aventado a la alberca).

Por otro lado, pareciera que cada año hay controversia con los jueces de silla en el US Open, el año pasado Fognini fue suspendido por murmurar improperios a la juez de silla (lo captaron los micrófonos de cancha). Este torneo no ha sido la excepción, empezando en segunda ronda cuando Andy Murray acusaba al español Verdasco de recibir coaching en el vestidor en una pausa del partido. Más adelante, el bipolar australiano Nick Kyrgios parecía que no tenía ganas de jugar su partido de segunda ronda y después de una charla motivacional del juez de silla terminó ganando el juego. En el lado de las mujeres, la francesa Alize Cornet recibió una amonestación por cambiarse la playera cuando ya estaba lista para recibir el saque porque se dio cuenta que la tenía al revés. Para rematar, por tercera ocasión en su carrera en el US Open, Serena Williams fue protagonista por sus discusiones con los jueces, como veremos más adelante.

 

El primero de Naomi Osaka

Del lado femenino, la primera sorpresa fue la derrota en primera ronda de la #1 del mundo Simona Halep ante Kaia Kanepi en 2 sets y así como ella fueron cayendo como fichas de dominó las mejores preclasificadas en la primera semana incluidas Wozniacki, Muguruza y Kerber, mostrando una vez más la inconsistencia de las mujeres a lo largo del año con excepción de la menor de las Williams.

El torneo parecía dominado por las americanas Sloane Stephens, Madison Keys y Serena, además de la japonesa Naomi Osaka que calladamente arrolló a sus rivales en la primera semana incluyendo un 6-0, 6-0 ante la bielorrusa #33 del mundo Aleksandra Sasnovich.

Las semifinales fueron anticlimáticas, con la japonesa venciendo en sets corridos a Madison Keys en la primera y Serena haciendo lo propio ante Sevastova, dejando la mesa puesta para una final inédita.

En su entrevista después de la primera semifinal Osaka se refirió a Serena como su ídolo (Naomi tenía 3 meses de nacida cuando Williams jugó su primer Grand Slam) y su estilo de juego me recuerda a Juan Martín Del Potro con una derecha que parece el martillo de Thor. Serena por otro lado llegaba a su segunda final de Grand Slam de manera consecutiva después de su receso por maternidad y parece estar de vuelta con su estilo de juego basado en el mejor saque en la historia del tenis femenil y poder de derecha y revés.

El partido por el título terminó en 2 sets y la victoria de Naomi Osaka fue sólida y contundente pero desafortunadamente no se habló mucho de eso después del partido. La razón fue que la final fue opacada por el juez de silla y por Serena Williams, que fueron los protagonistas de la final. No es la primera vez que Serena se mete en problemas en el US Open. En un partido ante Kim Clijsters 2009 fue acusada por una juez de línea de decirle que la iba a matar después de que le cobró una falta por pisar la línea al momento de sacar lo que provocó que perdiera el partido y en la Final de 2011 ante Sam Stosur (curiosamente con la misma juez de silla que en su partido de 2009 ante Clijsters) perdió un punto por gritar antes de que Stosur tuviera la oportunidad de contestar un golpe, para después continuar quejándose en cada descanso y diciéndole a la juez que era mala persona y que no la volteara a ver.

En este partido, se le hizo una primera advertencia por recibir coaching, una segunda por azotar su raqueta (por regla le costó un punto) y una tercera por abuso verbal al juez de silla (por regla le costó un juego y prácticamente el partido). Hay mucha controversia, sobre todo en la primera advertencia, pues su mismo entrenador admitió en una entrevista después del partido que si le dio coaching pero que todo mundo lo hace (en mis términos, equivalente a decir, “pero porque me para solo a mí poli, si todos los demás van igual de rápido que yo”). Supongo que es de esas situaciones en las que el juez de silla lo vio muy claro y no tuvo más remedio que darle la advertencia a Serena, pero se debería remediar en un futuro permitiendo el coaching en Grand Slams (la WTA permite coaching en todos los torneos excepto Grand Slams). La tercera advertencia fue también controversial porque la conversación de Serena con el juez fue captada por los micrófonos y lo más grave que le dijo fue que era un ladrón.

A mi juicio al juez le faltó criterio para entender la situación del partido y la tercera advertencia estuvo de más, pues decirle ladrón a un juez de algún deporte debe estar en su lista de cosas que tiene que soportar de los jugadores (deberían ver lo que le dicen a los árbitros en el futbol llanero). John McEnroe, Andy Roddick y el gemelo de Jesse de Breaking Bad mi favorito Viktor Troicki, han dicho cosas mucho peores a los jueces sin recibir penalización por lo que en esta ocasión se prestó a que Serena jugara la carta de que le quitaron el punto porque es mujer y diciendo que tiene una hija y que hace lo correcto por ella (para mi muy mal Serena haciendo estos comentarios que la hacen ver como mártir).

Lo cierto es que Naomi jugó un partido increíble y el público neoyorquino (que se puede esperar de los Yanquis) hizo mal en abuchear la premiación. Tuvo un saque muy consistente durante todo el torneo y este año no cedió ante la presión como el año pasado ante Madison Keys. Naomi Osaka a sus 20 años parece la próxima gran estrella del tenis después de ganar Indian Wells y el US open este año. Esperemos consistencia de su parte en un tenis femenil que carecerá de eso una vez que se retire Serena Williams.

 

Ahora son 14.

Del lado de los hombres, los protagonistas en las primeras rondas del torneo fueron los australianos John Millman y Alex De Minaur. Millman venció al favorito del público Roger Federer en Octavos de final, dejando a todos con las ganas del platillo Roger-Novak en cuartos de final. El australiano había tenido lesiones que lo dejaron contemplando el retiro y llegar a cuartos de final ha sido su mayor logro en un torneo grande y tal vez por eso no lo he visto jugar mucho antes. Lo ubico más porque siempre me parecía que al ver los resultados de las primeras rondas  tenía partidos de 5 sets contra Diego Shwartzman, Leonardo Meyer o alguno de esos jugadores que siempre son aguerridos pero que nunca llegan lejos. El otro australiano Alex de Minaur, dio un partidazo en tercera ronda ante Marin Cilic que me desveló hasta casi las 2 de la mañana, pero lo que más me sorprendió fue lo niño que se ve. Su partido ante Cilic parecía literalmente una lucha de David contra Goliath (el croata mide casi 2 metros). El quinto set fue épico con el pequeño australiano salvando incontables puntos para partido y regresando de un 5-2, para al final perder 7-5 ante el croata.

La segunda semana nos dio uno de los mejores partidos que recuerdo en Cuartos de Final entre Dominic Thiem y Rafa Nadal. El español entró desconectado a la cancha y perdió 6-0 el primer set (no recuerdo casi ningun 6-0 en contra del Toro en su carrera). Los siguientes tres sets estuvieron muy peleados y se pudieron haber ido para cualquiera de los dos, llevándose el español el segundo y tercer set y el austriaco el cuarto para irse a un quinto y definitivo que fue un duelo de resistencia, tiros increíbles y puntos de quiebre salvados. Al final Rafa ganó en tiebreak cuando Dominic falló un smash. Hasta tuvo que disculparse el español por haberlo eliminado, reconociendo el gran partido de Thiem.

El partido ante Thiem terminó cobrándole factura a Nadal en la semifinal ante el argentino Juan Martin Del Potro, pues una lesión de rodilla hizo que se retirara después del segundo set. Si no me equivoco este fue al menos el quinto retiro por lesión en el año para español, contando Cincinnati, Acapulco, Brisbane y Australia. Tal parece que esos partidos épicos que nos regala siempre y el hecho de morirse en cada punto han causado estragos en el físico de Rafa y no me extrañaría que se retirara del tenis al mismo tiempo que Roger.

Del otro lado Novak, al tener a Roger fuera del camino, llegó a la final en piloto automático venciendo a Millman en cuartos y al japonés Kei Nishikori en la semifinal.

La final fue un buen partido, con la atmósfera parecida a un partido de futbol con cánticos de la hinchada argentina. Novak ganó en 3 muy buenos sets, en los que el momento clave fue el octavo juego del segundo set con el saque del serbio, que duró más de 20 minutos y donde Djokovic salvó 4 puntos de quiebre. El set en si terminó en tiebreak, y duró más de hora y media. Después del segundo set, Del Potro decayó un poco en ánimo y aunque quiso pelear, terminó doblegándose ante la consistencia de Novak.

Novak ahora si está de regreso al nivel que se le vio en 2015, después de sobreponerse a una lesión del codo y a un inicio de año en el que los comentarios con mis amigos eran que se veía acabado. Para mí la clave para regresar a la cima fue la reconciliación con su entrenador Marian Vajda y dehacerse del gurú del amor Pepe Imaz. Ahora son 14, igualando precisamente al ídolo americano Pistol Pete Sampras con la tercera mayor cantidad de títulos grandes en su carrera.

Ahora son 14, y los que faltan.

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