Hace mucho que no escribo…sin razón alguna, solo no he tenido ganas. Tal vez me quedé con el subidón emocional de la victoria de los Bravos el año pasado y no supe de que escribir después.
Hubo destellos aquí y allá en mi página de Facebook acerca de desilusiones como la derrota de los Bills, o controversias como la deportación de Novak en Australia. Luego perdí la motivación de la escritura por completo. Empecé a leer más, a jugar más squash, a comer mejor, a buscar ser mejor en las cosas que me gustan. Todo parecía ir viento en popa. Parecía…
¿Qué me pasó?
Ni siquiera me di cuenta, no recuerdo absolutamente nada después del partido de squash con Hugo y empezar a entrenar con Rafa. Ahí se me borra el cassette.
Cuando estoy de regreso todo me parece como un mal sueño; no estoy seguro de saber dónde estoy. Me quiero parar y solo escucho a Hugo y Edgar diciéndome que no me mueva ¿En qué momento llegó Edgar? Es como cuando se te reinicia la computadora e intentas retomar la presentación o la hoja de cálculo donde la dejaste, solo que tarda en responder y lentamente te sitúa en el lugar que te quedaste.
Me levanto y llego al sillón. Les pregunto qué me pasó y me lo dicen pero no logro comprender. Tomo mi celular y le mando un mensaje a Clau para decirle que no creo poder llegar al cine, me llama y me dice que viene para donde estoy. Rafa me da un Electrolit y empiezo a reaccionar. ¿Por qué me siento noqueado, mareado?
De repente escucho un ruido y veo a tres paramédicos que se ponen a mi lado y me toman los signos vitales, la presión, el azúcar y me preguntan si me siento bien. Asiento y se van. Yo ya estoy un poco más alerta y lentamente empiezo a conectar las cosas. Rafa le llamó a los Zayas y le dieron el teléfono de mi hermano. Avisó a mi hermano y mi hermano a mi mamá. Ahora tenía llamadas de ellos preguntándome que pasó y yo sin poder decirles nada… porque no sabía.
Decido ir al hospital… llego a urgencias e intento explicar el evento. Ya están ahí mis tíos esperando y el doctor me pregunta mi nombre, mi edad, el nombre de mi tío, el día, el lugar. Le pido a Clau que me traiga unas cosas de mi casa, que vea que mi perro esté bien y que me traiga un sándwich porque muero de hambre (Clau eres un ángel). Le marco a mi jefe para decirle que no podré trabajar al día siguiente, porque necesitan hacerme pruebas para encontrar por qué me pasó lo que me pasó.
Dos malas noches, un electroencefalograma, una resonancia y unos estudios de sangre después me dicen que todo está bien con mi cerebro y mi corazón. Concluyen que lo que me pasó fue una crisis convulsiva, basados en la descripción que le hizo Hugo al neurólogo (al escucharlo describir el evento me quedé atónito: al parecer de repente grité, me desvanecí, me puse pálido y después morado, con las manos y pies tiesos, como engarrotados). Sin embargo no está claro que fue lo que la detonó, así que debo tomar pastillas anticonvulsivas y como Jaimito el cartero, evitar la fatiga mental y física.
Quisiera decir que fue algo que me cambió la vida, ya saben, para darle drama al relato… que me hizo ver que tenía que viajar más, disfrutar más cada instante de mi vida y preocuparme menos por tonterías, que vi a la huesuda de cerca y me pregunté si ese sería el final de mi vida, pero la verdad es que no me siento así.
Siempre he sido un tipo más bien solitario, cómodo en mi propia piel, feliz pasando tiempo conmigo mismo, con mi perro, leyendo, jugando squash, platicando con mis amigos de la vida, de filosofía, de deportes. Lo que esta crisis si hizo es dejarme claro que por más solitario que sea y por mas que piense que puedo hacer todo yo solo sin ayuda, mi familia y mis amigos estarán conmigo cuando los necesite. Muchos me llamaron para ver como estaba, me ofrecieron su ayuda, con cosas del trabajo, de mi casa. Algunos hasta se enojaron porque no les avisé en el momento que me pasó para acompañarme al hospital y eso me hizo hasta llorar un poco. Muchas gracias a todos.
Procuraré desayunar mejor, beber más agua, dormir mejor y a horas decentes. Platicar cada vez más de mis pensamientos con mis amigos, con mi familia. Pero sobre todo, buscaré escribir más en este blog, de deportes, de películas, de libros, etc. Sacar las cosas de mi cabeza lo más posible.
Extrañaba esto.
Eres el mejor, nunca dejes de escribir 🙂