¡Juegas béisbol como niña!

En una de mis columnas anteriores escribí acerca de mis tres películas favoritas con el tema del deporte, siendo la gran ganadora la película de béisbol La Pandilla (The Sandlot), un excelente filme para todo amante del rey de los deportes. La memorable frase que da título a esta columna la dijo el inolvidable Ham Porter,  después de un intercambio de insultos con uno de los niños riquillos del vecindario. La reacción de todos los niños en la película es similar a lo que sucedía en mi cuadra, cuando te insultaban de la misma manera …solo escuchabas un sonoro “Uuuuuuhhh” de todos tus amigos, te ponías rojo de coraje y te le abalanzabas al canijo que se atrevió a humillarte de esa manera.  Que te dijeran que hacías cualquier cosa como niña estaba a la par con una mentada de madre y más cuando se relacionaba con tu habilidad en algún deporte. Éramos ingenuos a esa edad. Tal vez Ham no habría dicho nada si hubiera visto lanzar a Jeannie Finch.

El escenario era el Juego de estrellas Pepsi de softbol en el año 2004, un evento en el que celebridades, jugadores de otros deportes y los mejores jugadores de béisbol jugaban un partido amistoso. Ese año Jeannie Finch, la mejor jugadora de softbol del equipo de Estados Unidos era parte del equipo de entrenadores de la Liga Americana y su equipo estaba siendo vapuleado por los jugadores de la Liga Nacional. Así que decidió entrar como lanzadora. Su coleta brillaba bajo el sol de California. Cuenta la leyenda que tan pronto ella subió a la lomita, el defensivo en segunda base se quitó el guante y se sentó en la almohadilla.

Albert Pujols, el mejor bateador de las Grandes Ligas, se acomodó el uniforme, con su cadena de oro colgando en el pecho y su pose característica antes de batear. Jeannie Finch sonreía, pero no era una sonrisa nerviosa, era más bien una de esas sonrisas que dicen “estas parado en las vías del tren… y no sabes lo que te espera”. Dio un paso hacia atrás y luego otro hacia adelante dando un giro violento con su brazo lanzando la bola a 65 millas por hora (el equivalente a una bola rápida de 95 millas por hora en el beisbol tomando en cuenta la distancia de lanzamiento) a la altura del pecho de Pujols. Música para la barbilla. Ahora fue el bateador el que rió nervioso y Jeannie hizo un gesto de travesura. El siguiente lanzamiento fue similar, ahora a la altura de la cintura. Albert Pujols abanicó y los demás jugadores simplemente se maravillaban de lo que estaban viendo. – “Este juego es difícil” – dijo Torii Hunter. Después vino una bola rápida, esta vez casi a la altura de la cabeza y Pujols abanicó miserablemente. Solo le quedaba una oportunidad más…Jeannie soltó el brazo un poco antes del siguiente lanzamiento. Una bola rápida y Pujols abanicó de nuevo. No estuvo ni cerca, solo caminó de regreso a la banca donde sus compañeros se reían e hizo un gesto de esos que dicen “no quiero volver a experimentar esto de nuevo”. Volteó hacia Jeannie y se quitó la gorra en señal de respeto….Nada mal para alguien que lanza como niña ¿no creen?

Siempre he escuchado que lo más difícil de cualquier deporte es batear una bola rápida y sin embargo cualquier bateador semi-profesional puede batear una bola a 95 millas por hora. Cuando tenía 15 años, fui a una caja de bateo en Mazatlán y me quedé maravillado viendo como un niño se metió a la caja de 90 millas por hora como si nada y conectaba bola tras bola. Yo batallaba y sigo batallando con lanzamientos a 60 millas por hora. Pero no quiero hablar de mí aquí…La realidad es que habría sido muy difícil que Pujols o cualquier bateador de béisbol conectara una bola rápida de Finch, principalmente por el ángulo con el que los bateadores están acostumbrados a ver venir la bola. Toda su vida jugando béisbol han visto la bola caer cuando viaja hacia ellos y en el softbol, la bola va subiendo. En el béisbol, el bateador toma la decisión de abanicar en 5 milisegundos, imposible de ver por el ojo humano, así que, por repetición muscular, los bateadores “predicen el futuro” y cuando intentan abanicar un lanzamiento de softbol es como si les quitaran su bola de cristal.

A final de cuentas, este no es el tema principal que quiero explorar. Por más espectacular que fue el hecho de que Jeannie Finch haya hecho a jugadores de las Grandes Ligas de béisbol ver como bateadores oficinistas, el softbol femenino ni siquiera tiene una Liga profesional, al menos no una donde transmitan juegos por televisión. ¿Por qué?… ¿Por qué, salvo algunas excepciones como el tenis y la UFC, el deporte femenino no tiene la misma proyección que el masculino?

En años recientes he leído innumerables artículos de jugadoras de futbol pidiendo igualdad de salarios, pero si comparas los niveles de audiencia en persona o por televisión, la cantidad de gente que ve el futbol femenl es minúscula comparada con la que ve el futbol varonil. Ronda Rousey, estrella de la UFC hasta hace algunos años, pensaba de la misma manera. –“Soy la mejor pagada porque soy la que trae más fanáticos a este deporte”- dijo alguna vez en una entrevista. Pero, ¿cómo puede el deporte femenil aumentar su audiencia si no hay suficientes patrocinadores y cómo puede un patrocinador invertir en algo que no le deja dividendos?…Llegamos de nuevo al dilema del huevo y la gallina.

Es innegable que hay diferencias genéticas entre hombres y mujeres, y es probable que eso haga que los hombres le den más espectacularidad a algunos deportes. Sin embargo esa no es la única razón por la que vemos un deporte. Por ejemplo, a mí me gusta cuando hay una rivalidad, no me importa mucho si es real o ficticia, simplemente que sea convincente. Los atletas se alimentan de esto y lo usan como motivación extra para desempeñarse mejor; y nadie mejor que los medios para crear historias y en generar rivalidades… A mí así me pasaba desde la niñez, estaba sentado tranquilo en la banqueta tomándome una coca en bolsa cuando llegaba un amigo y me decía… -“¿Supiste lo que dijo el Chucky, que no traes nada?”- y ya con eso era suficiente para en la siguiente reta de básquet jugar contra él como si no hubiera mañana. A final de cuentas una rivalidad, una historia es independiente del género. Recién platicaba con un amigo que me dijo que él prefería ver un partido de soccer femenil de Monterrey vs Tigres que un partido de Mazatlán vs Tijuana del soccer varonil, precisamente porque era muy notorio el efecto de la rivalidad en el espectáculo.

Otro factor es el género de la audiencia. Aunque el número de mujeres que disfrutan ver deportes ha aumentado considerablemente en los últimos años, los hombres siguen siendo por mucho, mayoría como fanáticos del deporte. Pero al ahondar un poco más, ellas también prefieren ver las versiones varoniles del deporte. Hace unos días me platicaba una de mis amigas que se iban a juntar a ver la final de tenis varonil del abierto de Australia; ¡un domingo a las 2 de la mañana!. Esos si es compromiso y amor al deporte, ¿pero por qué no hicieron lo mismo para la final femenil un día anterior?

He platicado con muchos amigos del tema, preguntándoles que deporte de mujeres prefieren ver comparado con el de hombres y la respuesta más popular fue el tenis, pero al preguntar la razón casi siempre era por lo guapas y el cuerpazo que tenían las jugadoras. Pero la realidad es que no creo que sea esa la única razón. En el 2015 fui por primera vez al US Open de tenis, uno de los 4 torneos más importantes del año de este deporte. Un día me fui a sentar en las gradas de una de las canchas externas, que están justo al lado de la cancha principal, el estadio Arthur Ashe para ver entrenar a Novak Djokovic, mi jugador favorito. A la mitad del entrenamiento de Novak, escuché retumbar el estadio Arthur Ashe como nunca lo había escuchado en ningún otro evento deportivo…Era un partido de semifinal de Serena Williams contra Roberta Vinci el que hacía que casi temblara el suelo. Lo mismo me pasó en Australia en 2018, donde la final femenil entre Simona Halep y Caroline Wozniacki fue mucho más espectacular y emocionante que la varonil, incluso con Federer en la cartelera. Un dato que leí hace unos días es que la final femenil del abierto de Australia este año tuvo más audiencia en el mundo que la varonil, y para ser honesto, fue más competitiva. Mi punto es que como audiencia, independientemente del género, el deporte femenil tiene la capacidad de cautivar a hombres y mujeres, pero ¿Por qué no sucede?…¿Por qué por más esfuerzo que hacen los ejecutivos de la WNBA, no hay nadie que conozca que me pueda nombrar a 5 jugadoras de esa liga? ¿Qué busca entonces la audiencia femenil?

Al final no sé cuál sea la solución. Terminé como Rafael Nadal cuando le hicieron la pregunta de disparidad de salarios en el tenis, diciendo simplemente que no sé, así como tampoco sé por qué las mujeres ganan más en otras actividades como el modelaje.  Pero me gustaría que fuera diferente.

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