Tres y tres – En el béisbol no se llora

El Domingo 25 de septiembre de 2016 inició como cualquier otro domingo para mí, caminando por la mañana con mi perro en su ruta dominical (que es diferente a la de los demás días de la semana), escuchando un podcast o alguna canción. Ese día, a media caminata escuché un sonido familiar en mi teléfono que todo amante del deporte reconoce, el famoso “ta-ra-ra, ta-ra-ra” de ESPN. Seguramente alguna noticia de un jugador de futbol americano lesionado o algo así, aunque rara vez ameritaban una notificación de la app.

Tomé mi teléfono y vi “Jose Fernandez, lanzador de los Marlines de Florida se cree que murió en un accidente de bote por la madrugada” … Se me hizo un nudo en la garganta. – ¿Queeeeee? No lo podía creer, apenas había lanzado…¿ayer, antier?…¿Cómo?

De inmediato empezaron a llover notificaciones en twitter confirmando la noticia, y yo buscando más y más información en Google. No me había percatado, pero estaba visiblemente perturbado y con los ojos vidriosos. Me tuve que sentar en una banca al lado del camino a digerir la noticia. Y aunque en el béisbol no se llora, ese día lloré un poco.

La historia de cómo Fernandez llegó a los Estados Unidos es aun más fascinante que verlo lanzar. Aún siendo un niño, tres veces intentó abandonar Cuba, y las tres veces fue encarcelado, hasta que finalmente a los 15 años logró salir en una pequeña lancha llena de gente como el metro en Hora pico. Camino a México, alguien cayó del bote y sin saber quien era porque la noche era oscura, José se lanzó al agua para rescatar a quién había caído. Era su madre a quien rescató. Después llegaron a México y cruzaron a Estados Unidos por Reynosa, mi tierra natal. Si eres cubano, no importa como llegues a tierras Estadounidenses, si lo haces, eres bienvenido. Después lo descubrió un scout de grandes ligas en Tampa y poco a poco se fue formando el que para mí pudo haber sido el mejor lanzador de la historia.

La única pieza de ropa de béisbol que tengo que no sea de los Bravos de Atlanta es un jersey de José Fernandez. Cada una de sus salidas era imperdible, sonreía todo el tiempo y disfrutaba el juego como un niño en ligas menores.

Hay una foto que me gusta mucho que simboliza su esencia como jugador. Un 4 de julio, después de un partido, está el sentado, solo, viendo los fuegos artificiales, disfrutando la noche como disfrutaba yo verlo lanzar.

Ahora a los premios de la semana:

Premio Maximus Decimus Meridius en el Gladiador “¡¡¿¿No se están entreteniendo?!! ¡¿Para eso están aquí, que no?!”

Le recuerdo primero que este premio es para el mejor partido, el mejor jugador o la mejor historia de la semana….esta vez es para, los dos juegos el lunes de Bravos contra Mets. Durante la semana se cancelaron estos dos partidos por lluvia, y con lo cerrada que estaba la pelea por los comodines de la liga nacional, sería necesario jugar estos dos juegos el lunes para decidir si los Bravos, mi equipo de toda la vida clasificaban a playoffs. La mesa estaba servida y con solo ganar un partido de los dos, los Bravos estarían en playoffs…hasta pedí el día de vacaciones para ver la doble cartelera.

El primer partido fue el que hizo meritorio este premio para lo mejor de la semana, como salido de una película de Hollywood. Los Bravos se fueron arriba 3-0 y así se mantuvo el partido hasta la octava entrada. Si algo ha sido bueno del equipo esta temporada era el bullpen y tanto los comentaristas como yo ya estábamos planeando la serie de playoffs ante los Padres. Sin embargo lo que pasó fue que se le vino el mundo encima a Brian Snitker (manager de los Bravos) y en la octava los Mets anotaron 6 carreras para irse arriba 6-3. En el cierre de la octava ahora los Bravos hicieron estallar el graderío y con un doblete de Ozzie Albies con casa llena coronaron un racimo de 4 carreras para retomar la delantera 7-6. Estábamos a 3 outs de la victoria y el cerrador Raisel Iglesias había tenido una temporada casi impecable por lo que tenía confianza de que la victoria estaba en la bolsa. Francisco Lindor tenía otra idea y con un vuelacercas de dos carreras cerró la victoria de los de Queens, 8-7. Para los que nos gusta la estadística, al inicio de la octava los Bravos tenían 95% de probabilidades de ganar, a la mitad de la octava entrada los Mets tenían 92% de probabilidad de ganar y al inicio de la novena los Bravos tenían 91% de posibilidad de ganar. Por mi lado, tuve un sube y baja emocional no apto para corazones débiles y luego de la derrota desmoralizante, y ni siquiera disfruté la victoria del segundo partido de la jornada que nos dio el pase a postemporada. No me genera grandes expectativas este equipo de los Bravos, con tantas lesiones este año; la única esperanza es que la rotación de abridores se rife y nos lleve a la gloria.

Otros contendientes: Los Vikingos de Minnesota que apabullaron a los Empacadores en Green Bay y cada semana hacen más méritos para ganar este premio. La defensa está impenetrable y Sam Darnold daje pocas dudas de que está más vivo que nunca.

Premio Jorge Eduardo Sanchez ¿Qué haceeeeeeeeees?

Este premio es para lo peor de la jornada deportiva y esta semana el premio es para…… Los Bills de Buffalo, que justo en la semana que publicara yo en Facebook que Josh Allen es el mejor mariscal de campo de la NFL este año y por mucho, fueron masacrados por los Cuervos de Baltimore, haciéndolo ver en momentos como un juego de adultos contra niños. Para mí este partido fue exactamente como Keanu Reeves en su impecable actuación como Shane Falco describe su peor miedo en un partido de futbol americano: las arenas movedizas. Cuando una cosa sale mal al comienzo del juego y luego otra, y otra…y de repente te sientes como si estuvieras en arena movediza, estás atrapado y no puedes escapar. En la primera jugada ofensiva de Baltimore, Derrick Henry se escapó mas de 80 yardas y de ahí en adelante los Bills no pudieron recuperarse.

Ni siquiera creo que Josh Allen tuvo un mal juego, que es lo que uno pensaría en una derrota así de abultada, que Allen se volvió loco y lo interceptaron múltiples veces. Pero no, no tuvo ninguna pérdida de balón, simplemente lo sofocaron con blitzes, los receptores traían manos de mantequilla y la defensa fue masacrada por vía terrestre.

Y sin embargo…………..

Llámenme loco pero sostengo lo dicho, Josh Allen es el mejor mariscal de campo esta temporada. Y sigo creyendo que si le preguntan a cualquier aficionado de los Bills a quien prefieren de mariscal de campo, Allen sería la respuesta de la gran mayoría.

Otros contendientes: Los Jaguares de Jacksonville, que pasaron de ser el posible equipo sorpresa de Conferencia Americana en muchos pronósticos al inicio de la temporada a estar sin ninguna victoria y con un Trevor Lawrence que ha pasado de ser un gran promesa a gran decepción.

Premio Tom Petty “The waaaaaaaaiting is the hardest part”,  recordando queeste premio es para esa cosa que no puedo esperar a ver la siguiente semana, un partido, una película, un documental o una pelea.  Esta semana lo que más espero es el partido del domingo entre los Bills de Buffalo y los Texanos de Houston.

Además de ser dos de los mejores equipos de la NFL, al menos en papel, me interesa ver como se recuperan del Bills del desastre en Baltimore. ¿será realmente tan porosa la defensiva terrestre del equipo?….Al menos Houston no se caracteriza por correr tan bien la bola.

El otro ingrediente que lo hace interesante es ver a Stefon Diggs jugar contra los Bills de Buffalo. Diggs fue el receptor favorito de Josh Allen en las últimas temporadas, pero hacia el final del año pasado la ofensiva de Búfalo empezó a darle más enfoque al juego terrestre y Diggs perdió reflectores. Ante rumores de que estaba descontento con su papel en la ofensiva y después de que soltó un pase crucial en el partido ante los Jefes en los playoffs del año pasado, la directiva del equipo decidió dejarlo ir y parece que este año (fuera del último juego) los Josh Allen reparte más el balón entre sus receptores sin queja alguna, como Oprah Winfrey repartía carros.

Otros contendientes: Los playoffs de las Grandes Ligas, pero con los Bravos bateando tan miserablemente, solo veré los partidos a regañadientes y sin expectativa alguna.

Ahora los tres premios para las cosas que también pasaron en la semana, pero no quiero ahondar mucho en el tema… Les recuerdo, estos premios van a cambiar cada semana.

Premio  Jesse Pinkman “No se puede seguir saliendo con la suya” Para Patrick Mahomes y los Jefes de Kansas City. Esta temporada la verdad no tengo idea de como lo han logrado. Mahomes ha tenido una temporada muy mala estadísticamente, Travis Kelce parece que lleva varios años de matrimonio con Taylor Swift y tiene ya el cuerpo de papá, Isiah Pacheco y Rashee Rice están lesionados y sin embargo siguen invictos. Casi parece que Mahomes está aburrido e intenta nuevas cosas cada juego, como diciendo, ahora vamos a ir perdiendo 20-0 y a ver si podemos ganar, como cuando Larry Bird cuando pasó la segunda mitad de un partido tirando con la zurda o como si Joey Chestnut le pusiera ahora tomate y cebolla a sus hotdogs para hacer más interesante la competencia.

Premio Sidney Deane “Dejaré mi mano arriba como un rey” para Ailin Perez. Sidney Deane era de los habladores más irrespetuosos en las canchas de baloncesto en la gran película “Los blancos no saben saltar” y así como él, Ailín Perez celebró su victoria en la UFC de la manera más irrespetuosa que he visto: con un twerk en la cara de su oponente. Si fuera yo le lanzaba un derechazo cuando estuviera distraída.

Premio Amanda Miguel “No, no, no, no, no, no, no” – ¡Dikembe Mutombo!….El rey de las tapas en el basquetbol de la NBA falleció hace unos días. Fue una gran persona y su celebración después de un tapón moviendo su dedo diciendo que no se hizo icónica no solo en la NBA sino en las canchas de todos los rincones del mundo.

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