¿Ahora o nunca para Josh Allen y los Bills?

¿Por qué admiramos a un atleta?

¿Dinero? Tal vez, pero no creo que esa sea la raíz de la admiración. Uno puede ganar dinero de muchas maneras y hay atletas en deportes no tan redituables, como el squash, que yo admiro mucho. Aun niño no le interesa el tamaño de la chequera de Messi o de Cristiano Ronaldo.

¿Mujeres? Contrario a la famosa frase en la película de Moneyball donde decían “Tiene una novia fea, eso me indica una falta de confianza”, la gran mayoría de la gente a la que le he preguntado no tiene la mínima idea de quien es la pareja de su atleta favorito(a).

¿Fama? No lo creo. La fama no es algo que me atraiga. No me gustaría no poder ni siquiera salir a comer algo sin que la gente se me acerque. La fama es para mí una consecuencia indeseada.

Y… ¿entonces?

Para mí, la admiración viene de una aspiración que se forma desde la niñez y madura en la adolescencia. Aspiramos a ser el mejor futbolista, el mejor boxeador, la mejor nadadora…pero la gran mayoría no lo logramos… Ya todos sabemos las razones o las excusas, que no tengo la disciplina, no tengo dinero para comprar el equipo o pagarle a un coach o simplemente el clásico de “me ch#$%” la rodilla”.

Entonces admiramos a un atleta porque siguió sus sueños, porque no se rindió, porque trabajó duro para llegar a donde está, porque venció todos los obstáculos que se le presentaron y por esa misma razón respeta al deporte y no se toma ningún momento de descanso hasta alcanzar sus metas.

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Aunque ahora Josh Allen es reconocido como uno de los mejores mariscales de campo de la NFL, ninguna universidad volteó a verlo cuando salió de la preparatoria. No obtuvo ninguna beca deportiva, así que le envió el siguiente correo a más de 1000 entrenadores y coordinadores ofensivos de los programas universitarios en el país:

Hola entrenador, mi nombre es Josh Allen y soy un mariscal de campo de la escuela Reedley JC en California. Mido 1.96 metros y peso 95 kilogramos, ya me gradue de la preparatoria y siento que puedo encajar muy bien en su sistema ofensivo. Puede ver algunos momentos de mi carrera en preparatoria en la siguiente liga: http://www.hudl.com/athlete/4291509/highlights/181802376

Espero su respuesta,

Gracias.

Y si, la liga en su correo todavía funciona por si quieren ver en video lo que Allen les compartió a todos estos entrenadores.

Solamente el entrenador de Wyoming le contestó y le ofrecieron una beca para ser el mariscal de campo de la universidad. Esto lo motivó a dar todo por su equipo incluyendo intensos programas de entrenamiento para incrementar su fuerza y agilidad. Su dedicación rindió frutos y en poco tiempo su nombre comenzó a aparecer en los pizarrones de los buscadores de talento de la NFL, un año antes de graduarse.  Tenía que tomar una decisión, hacerse elegible para la NFL o terminar su carrera y completar su ultimo año en Wyoming. Su lealtad a la única escuela que le ofreció una beca inclinó la balanza hacia este ultimo lado -«Sentí que les debía algo a mis entrenadores. Ellos me dieron una oportunidad cuando nadie más lo hizo”-

Al finalizar el siguiente año fue reclutado por los Bills de Buffalo y cuando se anunció la selección del equipo hasta se escucharon abucheos en el lugar. Una buena parte de la fanaticada estaba iracunda con los dueños del equipo y el director general, como se ve en este clip de Josh leyendo tweets de cuando fue seleccionado, sin embargo, en poco tiempo calló bocas en Buffalo y se convirtió en el jugador más importante tal vez en la historia de la franquicia y el pasado 22 de noviembre la universidad de Wyoming retiró su jersey.

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Al inicio de la temporada platicaba con mi novia y con mi hermano acerca de una entrevista que le hicieron a Josh Allen en la que le preguntaron que era lo más importante que su ahora esposa Hailee Steinfeld le había enseñado, a lo que Josh contestó “Me enseño que soy más que un jugador de futbol americano”.

Esto por una extraña razón me molestó, tal vez porque soy un fan egoísta y no es algo que quiero escuchar. Para mis adentros, recordé a un Tom Brady novato dándole cabezazos con su casco a Drew Bledsoe antes de jugar su primer Super Tazón. Un Tom Brady crudo, puro, sin fama ni esposa supermodelo, todavía con el cuerpo de papá de esa famosa foto de cuando fue elegido por los Patriotas en el reclutamiento. Esos Patriotas ganaron esa noche su primer título, dando inicio a su dinastía. Y recodé también a Tom Brady unos años después, justo antes del Super Tazón XLII, en el que jugaban para convertirse en el mejor equipo de la historia, buscando terminar la temporada invictos. Este otro Tom Brady ahora era famoso, casado con la supermodelo brasileña Giselle Budschen. Este nuevo Tom ahora no les daba de cabezazos a sus compañeros, sino que al salir del túnel se detenía a saludar a celebridades que estaban en el camino. Ese equipo de los Patriotas fue sorprendido por los Gigantes de Nueva York y  ese día perdieron el partido más importante en la historia de la franquicia. Yo entiendo que hay cosas que vienen con la fama, pero prefiero al Tom Brady lleno de adrenalina, saliendo del túnel sin importarle que algunas celebridades estén viéndolo,  que al Brady famoso, preocupado por quedar bien y saludar al conductor de televisión que conoció en una fiesta de Hollywood, sin estar enfocado en ganar el partido.

Lo que quiero decir con esa historia, es que yo no admiro al Josh Allen famoso saliendo en comerciales, no me importa un carajo el Josh Allen millonario preocupado por su siguiente contrato y mucho menos quiero saber de su esposa modelo y actriz. En los playoffs no lo quiero preocupado porque su esposa esta grabando una escena candente con Michael B. Jordan en una película. Lo quiero pensando que es sólo un jugador de futbol americano, el mejor de todos. Mi equipo necesita a ese Josh Allen que salió de Wyoming, al Josh Allen que se volvió loco después de correr como un bulldozer y anotarle a Kansas City la temporada pasada, al que voló como Superman para anotarle a San Francisco en la nieve, al que le responde un “Okay” indifierente a un reportero cuando le dice que la ofensiva no parece ser lo suficientemente buena para ganar el Super Tazón o al que ya visualizó el discurso que va a dar en Búfalo, en el desfile cuando queden campeones.

Entonces regresando a la pregunta de si es ¿ahora o nunca? para los Bills de Buffalo esta temporada, en la que no está su piedra en el zapato Patrick Mahomes y los jefes de Kansas City en los playoffs, para mí la respuesta es no, no es ahora o nunca. Los Bills siempre serán candidatos mientras tengan a un Josh Allen saludable y enfocado en los controles.

¡Vamos Bills!

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