Perfecta imperfección

Hace un par de semanas escribí acerca de la implementación de sistema ABS (Automatic Balls and Strikes) en el beisbol que ha hecho que cada vez sean un poco menos necesarios los umpires, dejando que los bateadores, receptores y lanzadores puedan retar la decisión de un ampáyer acerca de si un lanzamiento estuvo o no en la zona de strike. Esto me llevó a pensar y debatir conmigo mismo (me caigo a todo dar, por eso a veces platico así conmigo) acerca de si esto es bueno o malo para el deporte.

En general todos los deportes han implementado alguna versión similar para evitar los errores garrafales de algunos árbitros o jueces. Tenemos el VAR en el futbol, la llamada automática en el tenis para decir si una bola cayó dentro o fuera (que los torneos en arcilla se rehúsan adoptar por alguna extraña razón), las revisiones automáticas en la NBA cuando un jugador empieza a mover el dedo en círculos cuando no está de acuerdo con una llamada arbitral, las revisiones con pañuelo rojo en la NFL y los retos del coach en el beisbol.

Pero….si hubiéramos tenido eso siempre, nos hubiéramos perdido de grandes sucesos históricos que cambiaron la historia del deporte….

Mis dos favoritos:

1.- La mano de Dios: Si no hubiera habido la mano de Dios, tal vez Argentina no habría sido campeón en el 86, Maradona no sería una leyenda y no tendríamos la canción de la mano de Dios. En este caso para mí, el error del árbitro fue perfecto para hacer que naciera una leyenda. Lo prefiero así que con el gol anulado, pero me gustaría que hicieran una película o contaran una historia futbolística de lo que habría pasado si ese gol fuera anulado.

2.- El juego imperfecto de Armando Galarraga: Un juego perfecto en el beisbol es un suceso histórico. Para ponerlo en perspectiva, solo ha habido 24 juegos perfectos en la historia de este deporte, que es cuando un lanzador retira a los 27 bateadores contrarios en orden. En una temporada, cada equipo juega 162 partidos, hay 30 equipos en la liga, y esta se lleva jugando desde 1901, así que hagan cuentas de cuantos partidos se han jugado en la historia de este deporte. En ese partido, Armando Galarraga retiró a los primeros 26 bateadores en orden y luego vino el bateador 27 que bateo un rodado a primera base, que Miguel Cabrera fildeo y lanzó con tiempo de sobra a primera base para lo que parecía un claro out #27, pero el ampáyer dijo que el corredor llegó quiero a la inicial, convirtiéndose en el error garrafal más histórico de este deporte. En este caso también creo que fue mejor así en un contexto histórico, pues la realidad es que no recuerdo ninguno de los 24 juegos perfectos, pero si recuerdo ese fatídico juego de Armando Galarraga y al ampáyer Jim Joyce llorando el día siguiente por el error cometido.

Con esto quiero decir me gusta que los errores humanos sean parte de los deportes jugados por humanos, y que en el contexto popular da más de que hablar un error garrafal que siempre hacer la decisión correcta.

Lo mejor de la semana: La batalla por perder en la NBA

Esto fue lo mejor de la semana simplemente porque me pareció gracioso que en un deporte profesional haya equipos que busquen perder en lugar de ganar. El pasado viernes, el Jazz de Utah y los Grizzlies de Memphis se enfrentaron en lo que llamaré “El duelo de la vergüenza” o mas bien de los sinvergüenzas. Una victoria de Memphis reduciría en 7% sus probabilidades de obtener una selección del 1 al 4 en el próximo draft y una victoria de Utah reduciría sus probabilidades en un 10%. Los Grizzlies jugaron con solamente 6 jugadores activos y estos fueron los jugadores titulares del partido:

Ni en su casa los conocen, mejor me voy a ver a los cometas de Querétaro. El partido fue una desgracia para la NBA y el comisionado Adam Silver debería pensar largo y tendido este verano en implementar alguna estrategia para evitar estas actitudes deplorables de algunos equipos.

Lo peor de la semana: El loco Daniil y el tenis en general.

Esta semana fue el primer torneo en arcilla del año en el tenis profesional y desde el retiro de Nadal y Federer y ahora con el semi-retiro de Djokovic, este deporte para mi se ha tornado aburridísimo porque no hay absolutamente nadie que le compita a Jannik Sinner y a Carlitos Alcaraz. Aunque esta rivalidad tiene muy buenos ingredientes para ser histórica, con un Alcaraz que tiene muchos momentos de genialidad y carisma y un Sinner que es el polo opuesto con cero carisma y actitud casi robótica, el simple hecho que no tengan rivales me desmotiva mucho para ver los torneos. Pienso que esto es muy personal, pues tampoco en la época de los 3 grandes hubo mucha competencia de los demás tenistas, pero al menos estaba Andy Murray, Del Potro o Wawrinka para dar sorpresas de vez en cuando. En el torneo de Indian Wells, Danil Medvedev pareció subir su nivel, ganándole en la semifinal a Alcaraz y le dio muy buena pelea a Sinner en la final y pensé que podría ser un buen rival en otros torneos. Sucedió todo lo contrario…Mateo Berretini aplastó al loco Daniil 6-0, 6-0 en la primera ronda, dejando claro que en arcilla, a menos que Nole venga bien, la final del Abierto de Francia será de nuevo entre Alcaraz y Sinner.

La figura de la semana: Rory McIlroy

Casi no veo nada el golf y este domingo no fue la excepción, aunque se jugaba el Masters de Augusta, el torneo más importante de este deporte. Y aunque no lo veo, el año pasado me enteré de que este torneo lo ganó Rory McIlroy, completando así el llamado Grand Slam (ganar todos los torneos más importantes del golf en su carrera, en la que solo le faltaba el Masters) e hizo llorar a los fanáticos de este deporte incluyendo a mi buen amigo Alex Reimers. El año pasado tuvo que ganarlo jugando un hoyo extra, y este año vi que el primer día llevaba una ventaja de 6 golpes que perdió momentáneamente este domingo para recuperarla en los últimos 9 hoyos y convertirse en el cuarto golfista en la historia en ganar este torneo en años consecutivos, uniéndose a Tiger Woods, Nick Faldo y Jack Nicklaus, tres nombres que, para mi sorpresa, ¡los conozco todos!

La película de la semana: “Hey, Hola”

Esta semana vi cinco películas: “La apuesta maestra” con Glen Powell y Margaret Qualley, que tenía una premisa interesante cuando un octavo heredero tendría que matar a los otros 7 de una familia billonaria para quedarse con la fortuna pero que no terminó de cuajar,  “Espejos No. 3”, que solo la vi porque la recomendaron en un podcast que me gusta pero esta malísima, “Thrash” que vi a mi compañera desde las gradas y que a ella le gustó pero a mi no mucho porque ver tiburones en una ciudad me parece algo inconcebible, “Boda sangrienta” una película de horror/gore que decidí verla porque vi que había una segunda parte en el cine y la verdad me pareció buena y original, y finalmente “Hey, Hola” que se llevó las palmas esta semana. La película sigue a Iris y su “novio” Isaac que parecen al inicio ser una pareja feliz en su primer viaje de fin de semana juntos. Todo parece tener los ingredientes para un fin de semana soñado: una casita en el bosque, nadar en el estanque, leer juntos, cena romántica con luz de velas y hasta unas esposas para tener sexo atrevido… hasta que todo se va la basura cuando Iris se entera de que Isaac no ve lo suyo como una relación exclusiva. No quiero dar más detalles para que la vean, pero de ahí las cosas se tornan oscuras y también divertidas, como una sesión de terapia en medio del caos. No conocía a estos actores Molly Gordon y Logan Lerman, pero me parecieron muy buenos.

Deja un comentario